El Chocolate y otros derivados del cacao constituyen sin duda uno de los alimentos que se toman con mayor placer en nuestra dieta diaria, su sabor y aroma hacen de todos los momentos un momento ideal, por la variedad de productos, y por el deleite que proporciona su consumo. El Chocolate y los derivados del cacao son ricos en elementos minerales como el potasio, fósforo y magnesio. Si el chocolate es combinado con leche, el aporte de calcio se incrementa notablemente lo que ayuda a toda la familia a tener huesos más fuertes y por lo tanto una buena calcificación. El cacao contiene vitaminas como la tiamina (B1) y el ácido fólico, nutrientes indispensables para el organismo, ya que son reguladores del metabolismo.
El Chocolate es rico en flavonoides contribuye a una buena circulación sanguínea y a reducir el riesgo de formación de trombos disminuyendo la posibilidad de sufrir un infarto.
El Chocolate y otros derivados del cacao aportan mucho más que bienestar psicológico a nuestra salud, ya que contienen elementos nutritivos altamente benéficos para el organismo.
El Chocolate aporta los tres nutrientes básicos como las proteínas, los glúcidos y los lípidos en proporciones equilibradas, también es fuente de numerosos micro-nutrientes como las vitaminas, los ácidos amino esénciales y los minerales.
Las grasas procedentes de la manteca de cacao contienen una gran proporción de ácido esteárico, un ácido graso saturado que a diferencia de otros ácidos grasos, no aumenta el nivel de colesterol en la sangre y no causa acné.
El Chocolate en su consumo frecuente moderado facilita el bienestar cardiovascular y neurológico, refuerza los tejidos conectivos y promueve el desarrollo óseo. Asimismo, mantiene los niveles adecuados de células rojas en la sangre y sus cualidades antioxidantes protegen a las células contra los daños causados por los radicales libres.
